Resumen.
Este artículo revisa ejemplos prácticos en los que el aprendizaje de idiomas y la educación ambiental se han combinado con éxito en entornos escolares. Destaca iniciativas concretas e investigaciones que demuestran cómo los enfoques ecolingüísticos —enseñar idiomas a través de contenidos centrados en la naturaleza y prácticas al aire libre— fortalecen tanto los resultados lingüísticos como las actitudes medioambientales.
Los casos analizados son: el programa **Eco-Schools** (a nivel global), las implementaciones de Forest School (Reino Unido), un estudio estadounidense sobre un currículo ambiental bilingüe y los fundamentos teóricos de la **ecolingüística** que enmarcan estas prácticas.
¿Qué es un programa “ecolingüístico”?
La ecolingüística investiga la relación entre el lenguaje y el medio ambiente: cómo el lenguaje moldea nuestra comprensión de la naturaleza y cómo las preocupaciones ecológicas pueden integrarse en la enseñanza de lenguas y la comunicación.
En contextos aplicados, un **programa ecolingüístico** utiliza de forma intencional temas medioambientales, aprendizaje al aire libre y ecoalfabetización como vehículo para la enseñanza y práctica comunicativa de una segunda lengua (L2). Este enfoque está bien establecido en la literatura académica sobre ecolingüística.

Estudio de caso 1: Eco-Schools – Integrar el aprendizaje ambiental en todo el currículo**
Qué es.
Eco-Schools, gestionado por la Foundation for Environmental Education, es uno de los mayores programas escolares del mundo que incorpora la educación ambiental en la vida cotidiana de las escuelas.
Las escuelas participantes implementan proyectos de acción (por ejemplo, biodiversidad, reducción de residuos, uso del agua), involucran al alumnado en la toma de decisiones y vinculan los resultados del aprendizaje con los objetivos de sostenibilidad.
[https://www.ecoschools.global/](https://www.ecoschools.global/)
Por qué es relevante para la práctica ecolingüística.
Eco-Schools ofrece un marco ideal para introducir tareas lingüísticas vinculadas a proyectos ambientales reales: documentar la biodiversidad en una segunda lengua, preparar carteles multilingües para campañas de reciclaje o presentar hallazgos ecológicos ante los compañeros.
Revisiones recientes y estudios nacionales muestran mejoras medibles en el conocimiento ambiental del alumnado y en sus comportamientos proambientales, resultados que pueden potenciarse al integrar objetivos lingüísticos en las mismas actividades.
Aplicaciones prácticas.
Utiliza los productos del proyecto (informes, carteles, publicaciones en redes sociales) como tareas de producción lingüística.
Diseña rúbricas de evaluación que combinen criterios de lenguaje con competencias ambientales.
Estudio de caso 2: Forest School – Aprendizaje al aire libre que potencia el lenguaje y la interacción.
¿Qué es?
Los Forest Schools son programas sostenidos de aprendizaje al aire libre que promueven la exploración dirigida por los niños, el juego con riesgo controlado y la exposición continua a entornos naturales.
Están ampliamente implementados en el Reino Unido y el norte de Europa.
Las investigaciones sobre estas experiencias muestran beneficios no solo en los ámbitos físico y socioemocional, sino también en el desarrollo del habla y del lenguaje en la primera infancia.
[https://www.forestresearch.gov.uk/research/forest-schools-impact-on-young-children-in-england-and-wales/](https://www.forestresearch.gov.uk/research/forest-schools-impact-on-young-children-in-england-and-wales/)
Por qué es relevante para la práctica ecolingüística.
Los entornos naturales generan contextos ricos y concretos para el aprendizaje de vocabulario, la narración y la interacción dialógica.
Las posibilidades que ofrece la naturaleza —objetos para nombrar, procesos para observar, tareas para secuenciar— crean estímulos auténticos para el uso de la L2 que resultan significativos y memorables para los niños.
Aplicaciones prácticas.
Estructura rutinas lingüísticas breves y repetibles (por ejemplo, “hoy vamos a…”, “he encontrado…”) aprovechando el mismo entorno natural a lo largo de varias semanas.
Combina el modelado adulto con tareas abiertas (paseos, clasificación de elementos, pequeños experimentos) para que el alumnado use el lenguaje con propósitos comunicativos reales.
Estudio de caso 3: Currículo ambiental bilingüe con cambio conductual medible (estudio en EE. UU.)
Qué es.
Una reciente evaluación curricular en escuelas primarias de Carolina del Norte combinó educación ambiental con enseñanza adaptada lingüísticamente para estudiantes de diversos orígenes lingüísticos.
El estudio controlado concluyó que los currículos ambientales bilingües o inclusivos pueden aumentar los comportamientos proambientales entre los jóvenes y fomentar la participación de los estudiantes bilingües emergentes en acciones ambientales cívicas.
[https://news.ncsu.edu/2023/01/study-bilingual-kids-could-lead-in-ocean-environmental-action/](https://news.ncsu.edu/2023/01/study-bilingual-kids-could-lead-in-ocean-environmental-action/)
**Por qué es relevante para la práctica ecolingüística.**
Este estudio demuestra que, cuando el contenido ambiental se adapta cultural y lingüísticamente, no solo refuerza la alfabetización ecológica, sino que también puede servir como vehículo para fortalecer el uso de la L2 (y de la lengua de herencia) en contextos significativos.
Este doble impacto resulta especialmente valioso en aulas multilingües.
Aplicaciones prácticas.
Diseña materiales considerando las lenguas comunitarias; aplica estrategias de translanguaging que permitan a los estudiantes aprovechar todo su repertorio lingüístico.
Incluye resultados orientados a la acción (limpiezas locales, compromisos de conservación) para que el aprendizaje lingüístico se vincule con cambios observables.
Conclusión
Los casos revisados muestran que integrar la educación ambiental con la enseñanza de lenguas es factible y eficaz.
Programas como Eco-Schools y Forest School, junto con rigurosas pruebas curriculares, ofrecen modelos replicables:
usar proyectos ambientales reales como andamiaje para el uso de la L2; incorporar tareas experienciales al aire libre; y diseñar materiales inclusivos para aulas multilingües.
En conjunto, estos enfoques contribuyen a formar aprendices que son tanto competentes lingüísticamente como responsables con el medio ambiente.